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Medicamentos

Epilepsia

Medicamentos y productos para el tratamiento y manejo de la epilepsia: anticonvulsivantes, fármacos de rescate para crisis, formulaciones orales y parenterales, dispositivos y accesorios, suplementos relacionados y recursos informativos sobre dosificación, efectos adversos, interacciones y adherencia al tratamiento.

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Topiramato
Topamax
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Gabapentina
Neurontin
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Fenitoína
Dilantin
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Divalproato
Depakote
★★★★☆ 4.5 (240)
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Oxcarbazepina
Trileptal
★★★★☆ 4.5 (260)
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Ácido Valproico
Valparin
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Lamotrigina
Lamictal
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€1,61
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Epilepsia

Medicamentos y productos para el tratamiento y manejo de la epilepsia: anticonvulsivantes, fármacos de rescate para crisis, formulaciones orales y parenterales, dispositivos y accesorios, suplementos relacionados y recursos informativos sobre dosificación, efectos adversos, interacciones y adherencia al tratamiento.

Medicamentos antiepilépticos destinados a controlar las crisis epilépticas y reducir su frecuencia aparecen bajo la etiqueta "Epilepsia". La epilepsia es un trastorno neurológico caracterizado por episodios recurrentes de actividad eléctrica anómala en el cerebro que se manifiestan como convulsiones o alteraciones temporales en el comportamiento, la sensación o la conciencia. Los fármacos de esta categoría actúan sobre diferentes mecanismos cerebrales para estabilizar la excitabilidad neuronal y disminuir la probabilidad de que se produzcan crisis.

Estos fármacos se emplean principalmente para el tratamiento de distintos tipos de crisis: focales (parciales) y generalizadas, aunque la elección depende del patrón clínico del paciente. Además de su uso en epilepsia, algunos antiepilépticos se utilizan en otras condiciones neurológicas y psiquiátricas, como dolor neuropático, migraña o como estabilizadores del ánimo, debido a sus efectos sobre neurotransmisores y canales iónicos. Su utilidad varía según el tipo de convulsión y las características individuales del paciente.

La categoría agrupa diversos principios activos con mecanismos distintos. Entre los más conocidos figuran lamotrigina (Lamictal), carbamazepina (Tegretol), oxcarbazepina (Trileptal), ácido valproico y sus derivados (Valparin, Depakote), fenitoína (Dilantin), primidona (Mysoline), gabapentina (Neurontin) y topiramato (Topamax). Algunos actúan modulando canales de sodio o calcio, otros potencian la neurotransmisión inhibitoria mediada por GABA o interfieren en múltiples vías; por ello ofrecen perfiles terapéuticos y de efectos secundarios diferentes.

En la práctica clínica se emplean con estrategias que van desde monoterapia a combinaciones cuando es necesario reducir las crisis que persisten. Ciertos fármacos requieren monitorización periódica de parámetros bioquímicos o niveles plasmáticos para ajustar la pauta, mientras que otros se manejan con controles clínicos más sencillos. La dosificación y la formulación disponibles (comprimidos, cápsulas, soluciones) facilitan su uso en distintos grupos de edad y situaciones clínicas.

Los efectos adversos más frecuentes incluyen somnolencia, mareos, náuseas, alteraciones cognitivas o de coordinación y cambios en el peso. Existen también riesgos menos comunes pero relevantes, como reacciones cutáneas o alteraciones hepáticas y hematológicas, que varían entre principios activos. Las interacciones con otros medicamentos y con sustancias como el alcohol pueden modificar la eficacia y el perfil de efectos secundarios, por lo que conocer las características de cada fármaco resulta importante para su manejo seguro.

Al elegir un antiepiléptico, los usuarios suelen valorar la eficacia para el tipo concreto de crisis, la tolerabilidad y el perfil de efectos secundarios, así como la compatibilidad con otros tratamientos y condiciones médicas preexistentes. Otros factores habituales son la facilidad de administración, la necesidad de controles analíticos y consideraciones especiales como edad, embarazo o enfermedades concomitantes. La variedad de opciones disponibles en esta categoría permite adaptar la terapia a necesidades clínicas y personales diversas.